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Ciudad íbera fortificada

La Bastida de les Alcusses

La Bastida de les Alcusses es una ciudad íbera del siglo IV a. C., situada en Moixent (Valencia) y considerada uno de los yacimientos más importantes de la Comunidad Valenciana. Fue un asentamiento de vida breve, que terminó con una destrucción y abandono rápidos hacia finales del siglo IV a. C. (aprox. 330–325 a. C.). Se desconoce su nombre antiguo, pero las excavaciones han revelado un conjunto excepcional de viviendas, calles, murallas y objetos que permiten aproximarnos a cómo vivían los íberos. Entre los hallazgos destacan la figura del Guerrero de Moixent, armas y adornos, herramientas agrícolas de hierro y láminas de plomo con escritura ibérica (probablemente de carácter contable). Su buen estado de conservación, la riqueza de materiales y la larga trayectoria de investigación con el inicio de las excavaciones en 1928, explican su fama histórica y su interés científico y divulgativo.

La elección de una cima estratégica

El poblado se alza en la cumbre de un cerro alargado de la Serra Grossa, a unos 741 m de altitud, dominando el Pla de les Alcusses y las tierras circundantes. Su posición controla corredores naturales que comunican el litoral con el interior peninsular y rutas hacia el área del Vinalopó, lo que le dio un valor defensivo y económico. El entorno actual es un paisaje de pinar y matorral mediterráneo, con llanuras agrícolas cercanas (cereales y frutales). Los estudios ambientales indican que en época ibérica habría un bosque de carrascas con sotobosque denso (enebros y sabinas) y vegetación de ribera asociada al río Cànyoles. Esta combinación de altura, visibilidad y acceso a recursos agrarios explica la elección del emplazamiento.

Protección y control del recinto fortificado

La Bastida estaba protegida por un sistema defensivo potente, adaptado a la cima. El recinto principal contaba con una muralla de gran anchura en los tramos más accesibles, construida con zócalo de piedra y un alzado de adobe que pudo alcanzar varios metros de altura. Se documentan torres adosadas que reforzaban puntos clave y un camino de ronda que permitía la vigilancia del perímetro. El acceso se organizaba mediante varias puertas: una principal en el sector occidental y otras secundarias en los lados norte, sur y oriental, algunas asociadas a torres. En ciertos momentos se reforzaron o bloquearon entradas, lo que sugiere preocupación por la seguridad. Este conjunto refleja una comunidad capaz de planificar obras públicas complejas y de controlar el tránsito de personas y mercancías.

Urbanismo del poblado íbero

El urbanismo se organiza alrededor de una calle central que atraviesa el poblado de oeste a este. Desde ella parten calles secundarias perpendiculares y se abren espacios sin edificar a modo de plazas; una de ellas contaba con una gran cisterna. Las viviendas se agrupaban en “islas” y se adaptaban a la pendiente mediante muros de contención y aterrazamientos, de modo que las estancias quedaban escalonadas. Las casas eran de una sola planta, de tamaño medio (aprox. 70 – 150 m²), con varias habitaciones: una principal con hogar como centro doméstico y otras destinadas a almacén, trabajo artesanal o establo. Los muros combinaban zócalo de piedra y adobes, con superficies encaladas y a veces pintadas. Algunas reformas ampliaron casas y redujeron el espacio de las calles.

Agricultura, comercio y sociedad

La base económica fue la agricultura y la ganadería. Se cultivaban cereales de secano (trigo, cebada, mijo) y legumbres (habas, guisantes), además de frutales como vid, olivo, almendro e higuera. La abundancia de herramientas de hierro (rejas de arado, hoces, podones, etc.) muestra una explotación intensiva del entorno. La ganadería se centraba en ovejas y cabras, con bueyes y cerdos en menor medida; se completaba con caza y algo de pesca. La Bastida participó en redes de intercambio: aparecen pesas y balanzas y llegan productos mediterráneos como cerámicas griegas y ánforas con salazones. Socialmente convivían campesinos, artesanos y comerciantes con una élite guerrera; el Guerrero de Moixent simboliza a la élite dominante, mientras el tejido (fusayolas y pesas de telar) refleja tareas domésticas especializadas.

Del hallazgo al yacimiento visitable

La Bastida de les Alcusses fue descubierta en 1909, aunque las primeras excavaciones no se iniciaron hasta 1928 bajo la dirección del Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia. Entre 1928 y 1931 se desarrollaron cuatro campañas que sacaron a la luz 250 departamentos y hallazgos excepcionales como el Guerrer de Moixent, armas, adornos y láminas de plomo con escritura íbera, lo que dio gran fama al yacimiento.
Desde 1990 se han reanudado los trabajos arqueológicos y de difusión. Actualmente el enclave está musealizado y abierto al público con visitas guiadas.
(Imagen ©MUPREVA)

El guerrer de Moixent

El Guerrer de Moixent es una pequeña figura de bronce íbera de 7,3 cm, hallada en 1931. Representa a un guerrero íbero a caballo, armado con una falcata en la mano derecha y un escudo circular en la izquierda. Lleva un casco coronado por un gran penacho, símbolo de la élite militar y ritual íbera entre los siglos V y IV a. C. Elaborada con la técnica de la cera perdida, destaca por su calidad artística y su significado cultural. Hoy es un icono del patrimonio valenciano y se conserva en el Museo de Prehistoria de Valencia.
(Imagen ©MUPREVA)

Un viaje interactivo al mundo íbero

El yacimiento cuenta con servicio de visitas guiadas, recorrido señalizado y paneles explicativos que ayudan a comprender la importancia de este poblado íbero. También posee la reconstrucción de una casa íbera y un área destinada a talleres didácticos, donde los visitantes pueden moler harina o abrir la cerradura de una típica puerta íbera con una llave de madera.
Cada año, en el mes de septiembre, se celebran las jornadas de puertas abiertas “Viu un cap de setmana amb els ibers”. Un evento organizado por el Museo de Prehistoria de Valencia y el Ayuntamiento de Moixent, que cuenta con visitas teatralizadas y actividades relacionadas con el mundo íbero. Una cita ideal para disfrutar en familia y con los amigos.

Información y reserva de visitas guiadas

La Bastida de les Alcusses
Carretera Moixent-Fontanars (CV-652), Km 10,5.
46640 Moixent (Valencia)
Guía: 687 836 545
Guía: 687 836 717
E-mail: labastida@moixent.es

Horario de visitas
Horario de visita: de miércoles a domingo, de 10:30 a 14:00 horas.

Las visitas guiadas deben concertarse previamente llamando a los teléfonos de los guías dentro del horario de apertura (10:30 a 14:00 horas, de miércoles a domingo).

30 minutos antes del cierre, únicamente se permitirá la visita a la casa íbera.

Cerrado los días 24, 25 y 31 de diciembre, y 1 y 6 de enero.

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